martes, 2 de abril de 2013

Quien no tiene cabeza....

...tiene que tener pies.

Esta frase suena todos los días en mi cabeza; cuando no es por una cosa es por otra. también de mi queridísima abuela.
Como cada mañana, hemos salido a las 8.15 de  casa para dejar al primogénito en su centro educativo.Como sabéis, han estado por aquí mis hermanas y sus postizos y hoy, todavía era válido el billete de siete días que compró una de ellas; y yo.., que a parte de seca, soy mu, pero que mu agarrá, he dicho... "esto no se puede desperdiciar, tenemos que amortizarlo"; así que me he subido al tren con los dos pequeños y nos hemos dado una vuelta por el centro comercial. He aprovechado para comprar unos pantalones  impermeables, para primavera. Sí... porque ahora que estamos a punto de abandonar los monos de astronauta, tenemos que ponernos los de marinero, por aquello de los charcos, la humedad -que es bastante- y evitar llegar calaitos a casa, porque a jugar... lo que se dice a jugar en el parque, es algo a lo que no renunciamos llueva, nieve, granice o haga mucho, pero que mucho calor (esta última situación no sé hasta que punto se dará por estas tierras).
Pero bueno, a lo que iba, que hemos salido como cada mañana, hemos comprado la ropa en el centro comercial y a 3 minutos de casa he comprado varios kilos de pescado, carnes y litros de yogures... cuando voy a abrir la puerta....Oh, Oh, no tengo las llaves.... Por un momento he temido que se las hubiesen llevado mis hermanas a Madrid. Menos mal que no... porque pedir una copia nueva de las llaves, puede costarte la friolera de 300 euros. No sé si será real o una leyenda urbana, pero eso es lo que dicen por ahí....
Así que hoy... he añadido una coletilla al refrán de la abuela: "quien no tiene cabeza, tienen que tener pies o haberse casado con alguien con pies, paciencia y disponibilidad horaria".
Cualquier otro día, lo habría solucionado facilmente: no hay llaves, pues hacemos un picnic para comer, y esperamos en la calle al padre de las criaturas, pero hoy.... es que llevaba más de 7 kilos de compra que no podía dejar en el descansillo de la escalera porque necesitaban nevera, y aunque en la calle se pueden mantener bastante bien... necesitaba volver al supermercado a comprar "el picnic", no me veía con fuerzas de volver con las bolsas y los cachorros hambrientos.
En varias ocasiones me he dejado las llaves en la cerradura y me las ha dado el padre de mis hijos al volver a casa y encontrarlas puestas en el lado equivocado; también ha llamado a la puerta alguna vecina, alarmada por mi salud mental (cuando vivíamos en Madrid), aquí me las he dejado puestas en la caseta donde se tira la basura, en el cuarto de las bicis... pero lo de hoy.... en fin. Cuando esto me pasaba en Madrid, que es que lo mío con las llaves viene de largo.... iba a casa de mis padres y me dejaban su copia.
A partir de ahora, antes de hacer una compra, de peso, comprobaré que no he dejado las llaves en casa. Lo sé, lo lógico sería comprobarlo antes de cerrar la puerta de casa, pero es que ya os he dicho más veces.. que yo tengo cabeza porque venía "de serie".


3 comentarios:

fernando martínez dijo...

... a nosotros nos pasa igual (más bien a Fernando, que por dejarse las llaves se las ha dejado puestas, pero por fuera, e incluso en la puerta del portal del edificio cuando iba para casa)... nos ha ocurrido tanto que hemos tenido que cambiar nuestra cerradura por otra que, con las llaves puestas desde dentro se pudiera abrir desde fuera.

Maria Gasca dijo...

aaaaay, cabecita loca.... No sé quién metería tus llaves en un abrigo distinto....

Ana dijo...

En fin... Quién esté libre de pecado que tire la primera piedra, ¿no?
Pero cuidado Susana... si se corre la voz más de una de por aquí te quita la custodia...

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