viernes, 28 de octubre de 2016

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martes, 25 de octubre de 2016

¿moda o supervivencia?

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Mucha gente lleva gafas con los cristales de colores, ¿moda o supervivencia?.
Al principio pensé que era la primera opción: están de moda, pero después de probarlas he descubierto que puede que sea pura supervivencia, para engañar al cerebro y pensar que el día es más soleado, así los meses de oscuridad son más llevaderos.

Al pelo me vienen estos versos de Ramón de Campoamor, incluidos en su poema "Las dos linternas":


Y es que en el mundo traidor
nada hay verdad ni mentira;
todo es según el color
del cristal con que se mira





domingo, 23 de octubre de 2016

A las 3 serán las 2.

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Miedito me da esa frase que antaño me hacía tanta gracia y que  tanto se repetía en los telediarios. A las tres serán las 2, y que l@s más despistaill@s nunca sabíamos si sera así o a las 2 serían las 3.
Hasta hace no mucho, el cambio de hora me daba bastante pereza porque a veces los pollos se decontrolaban con los horarios y me pegaba unos madrugones aún más impresionantes de lo normal. Quien tenga hijos que se despiertan con el canto del gallo, ya saben  de lo que hablo. Pero desde que vivimos en Finlandia el cambio horario me da terror.

El primer otoño que pasamos por estas tierras apenas me di cuenta, estaba en mis mundos de Yupi de ilusión y fantasía (tal vez debería repasar las entradas de entonces, a ver si es como yo lo recuerdo, la memoria juega malas pasadas), emocionada con las lucecitas que iluminaban la ciudad y decoraban las casas, la llegada de la navidad, el posible primer contacto con Papá Noel, estaba a tope con el curso de élfico, y tal vez, tenía tantas cosas en la cabeza y tanto desconocimiento que no me pareció tan tremendo, pero ahora....tiemblo de pensar en la que se nos viene encima. Que luego se pasan volando, pero sólo de pensarlo....
Hemos tenido un otoño estupendo, fresquete, lo normal por estas tierras,, pero ha sido seco y muy soleado. Apenas ha llovido, supongo que ya nos cayó en verano todo lo que tenía que caer, por eso ahora me da tanta pena que llegue el cambio de hora y con ello la oscuridad.
Lo siento profundamente por los pobres girasoles que llevan desde el mes de abril luchando por sobrevivir en la terraza, Con un tallo de poco más de un cm, de grosor han conseguido ser los más altos de la casa, alcanzado los dos metros de altura; han tardado 7 meses en florecer, pero lo han conseguido,

 ¡Con la de quebraderos de cabeza que nos han dado!, que hasta les tuvimos que dar en acogida durante los meses de verano, en fin, los pobre, en cuanto cambien la hora, tienen los días contados.
Esta semana ya hemos amanecido a bajo cero y en el Norte ha nevado, así que, a ver si a falta de Sol nos llegan las primeras nieves, que hacen más llevadera la vida en las tinieblas.

miércoles, 19 de octubre de 2016

Fruta de temporada: Chirimoya

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Resultado de imagen para chirimoyaNunca pensé que me fuese a dar tanta alegría ver una chirimoya. Es una fruta de temporada que he visto en casa durante toda mi infancia, mi madre las devora y a mi abuela también le gustaban mucho. Es una fruta que nunca me ha llamado la atención, es más, me daban bastante asco esos pipos gigantes que me recordaban a las cucarachas.
El otro día me reencontré con las chirimoyas en el supermercado y me puse tan contenta, tanto que, a pesar de mi aversión, compré cuatro (al módico precio de 4 euros el kilo). Quería que las probasen los pollos, aunque para eso....ugg primero tuve que probarlas yo.
Una me la llevé al trabajo y se la dí a una compañera, es vegana y la mujer nunca prueba la mayoría de tartas, pasteles y demás delicatesen que llevan el resto de compañer@s, así que decidí darle una alegría, y vaya si se la llevó, si hasta me dio un abrazo, pero abrazo de verdad, no de esos de palmadita que tanto se llevan por estas tierras.

  • 1º se sorprendió, nunca había visto una chirimoya en su vida.
  • 2º se sorprendió doblemente al ver que era para ella y solo para ella, sin motivo aparente más que "el porque sí, porque ella lo vale". Cualquier día la sorprendo con unos higos y entonces alucina.
  • 3ºescuchó atentamente las instrucciones para comerla, partirla por la mitad y a cucharadas, como los kiwis.
  • 4º se maravilló de la cantidad de vitaminas y proteinas que tiene. Yo también me sorprendí cuando la tarde anterior busqué la información en internet.
  • 5º podemos decir que la chirimoya ya cuenta con una fan más.


Tal vez en breve, y para favorecer su comercialización les de por modificarla genéticamente como antaño hiciesen con los plátanos, para embellecerlos y hacerles más fáciles de comer. ¿Sabías que hace mucho mucho tiempo los plátanos tenían pipos?

Nota de la autora:
Annona, así es como se dice chirimoya en élfico.

sábado, 15 de octubre de 2016

Sauna, café y Piscina en Helsinki

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Si te gusta la sauna, el cafelito con vistas y eres una persona acuática, estás de enhorabuena.
En Helsinki han inaugurado en los últimos meses dos saunas urbanas muy bien ubicadas.
La primera está en Hernesaari, se llama Löyly, un poco retirada del centro pero de fácil acceso tanto en tranvía como en autobús. Si no tienes prisa en llegar, pasito a pasito o siguiendo el carril bici puedes disfrutar de un paseo muy agradable, si el tiempo lo permite.
Las instalaciones son una pasada, y las vistas no tienen desperdicio. Si te gusta la sauna, este sitio es para tí, y si no estás por la labor, te lo recomiendo para tomar un café o un piscolabis. Supongo que los fines de semana por la noche también estará bastante animado, pero hace tiempo que he descartado esa opción.

Todo lo que quieras saber al respecto lo encuentras en el artículo que adjunto:











 El segundo se llama Helsinki Alas,
está situado en pleno centro de la ciudad, entre la plaza del mercado, la catedral ortodoxa y la noria. El complejo dispone de cafetería con vistas al mar,  piscinas que dan directamente al puerto, sauna y hay un pequeño jardín, en el que habían montado un escenario la última vez que estuve. No hay que pagar entrada para entrar al recinto, puedes ir a cada uno de los servicios que ofrecen sin pasar por los demás, sólo se paga lo que consumes o usas. Si sólo quieres piscina, estupendo, si vas a tomar un café, pues también. La cafetería lleva abierta desde principios de verano, pero las
piscinas las han abierto al público hace escasas semanas.
Tal vez en otoño no tengan demasiada afluencia, pero estoy segura que durante el verano y sobre todo el invierno van a ser uno de los lugares más solicitados por l@s lugareñ@s, ya que es bien sabida la afición que tienen por avantouida, o lo que es lo mismo, bañarse en agua helada.
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martes, 11 de octubre de 2016

Viajar a Rusia sin necesidad de visado. San Petersburgo

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Llevo tres cuartos de mi vida con ganas de viajar a Rusia. La tontería empezó cuando allá por el año 90 mi padre me regaló un mapa en el que iba subrayando todos los países y dentro de estos ciudades y pueblillos (si aparecían) que visitábamos; luego me hablaron de las noches blancas, en historia del arte descubrí el Ermitage 
y luego, cosas de la vida descubrí que una de mis hermanas pequeñas decía ser la princesa Anastasia. Cuando nos trasladamos a Finlandia lo marqué como primer destino de viaje, la cosa se fue liando y liando (nos daba pereza el visado) y he tenido que esperar casi cuatro años hasta poder viajar a San Petersburgo.

La estancia ha sido corta, así que, como diría mi padre, puedo subrayarlo en el mapa como visto, pero desde luego dos días no dan para mucho en una ciudad tan enorme y fascinante como esta. Nos quitamos horas de sueño, caminamos sin descanso, y a ratos, arrastramos a los pollos con las zapatillas encharcadas por la lluvia. Aun con todo, habiendo estirado las horas todo lo posible, no hemos visto ni una décima parte de lo que esconde la ciudad. Ahora que hemos hecho una primera visita de reconocimiento ya sabemos donde ir cuando tengamos tiempo para una estancia más larga. Esperamos que para el siguiente, la princesa Anastasia y su séquito puedan acompañarnos.

Algunas de nuestras visitas aprovechando la estancia en Finlandia planificaron una escapada a San Petersburgo, todas ellas habían tramitado previamente el visado desde Madrid y a nosotros nos daba bastante pereza empezar con todo el papeleo. Pero me daba rabia, porque desde Helsinki San Petersburgo está, como el que dice a un tiro de piedra, desde la capital de Finlandia puedes viajar a San Petersburgo en autobús, en tren, en avión o en barco. En coche de alquiler las agencias te ponen muchos problemas ya para ir con vehículo propio hay que hacer mucho papeleo.
Nosotros optamos por la opción del barco porque es la única que te permite viajar al país sin visado, los requisitos son los siguientes:
  • Tienes exactamente 72 horas de permanencia en territorio ruso desde que pasas el control de policía.
  • Sólo es válido para quienes viajen en St. Peter line ferry. No se puede abandonar territorio ruso por otro medio. En caso de emergencia dan el siguiente número de teléfono para contactar +7 921 550 58 61 o ponerse en contacto con tu embajada en Rusia
  • El embarque se cierra 30 minutos antes de salir.
  • Cuando haces la reserva de camarote de i/V con St Peter también reservas a través de su página el hotel en el que te hospedarás en San Petersburgo y el autobús (furgoneta) que te lleva del puerto al centro de la ciudad (iglesia de San Isaac) y desde donde salen las mismas furgonetas que te devuelven al puerto
  • Book on-line

En cualquier caso, si quieres estar en Rusia más de 72 horas, dejo un enlace donde se explica muy, pero que muy clarito, paso a paso todo lo que necesitas para conseguir el visado... ya no hay excusa para que las visitas no se acerquen a la ciudad de Pedro el Grande.

La reserva por internet no es complicada, tienes distintas opciones de camarote a reservar, y distintas posibilidades de hotel. Los menores de 7 años no pagan cama en camarote (pero la tienen que compartir contigo, no hay opción de cama supletoria, cuando veas el tamaño de los mismos lo comprenderás) ni en el hotel, en éste último si que hay opción de supletoria.
El embarque es bastante sencillo y nada agobiante ya que se puede embarcar desde tres horas antes de salir, lo que evita aglomeraciones (al menos los días que viajamos nosotros). Dado que la duración del viaje es de 13 horas tampoco estuvimos allí los primeros, apuramos bastante la hora del embarque.
El barco es bastante grande, si has viajado en barco desde Helsinki a Tallin o a Estocolmo son del mismo estilo, 8/9 plantas, distintos bares y restaurantes, buffet, cafeterías, discoteca y karaoke, supermercado, tiendas varias y oficina de cambio de divisas con un horario bastante limitado. En El "Princesa María" también había sauna y piscina; aunque hay miniparque de bolas para lo@s más pequeñ@s, en este caso cuesta 10 euros la hora.
Cuando hagas la reserva por internet cuidado con la letra Ñ y las tildes, el servidor luego las traduce como quiere y cuando te mandan la confirmación te puedes llevar una sorpresita. En ese caso, mejor enviar correo electrónico a la compañía lo resuelven de un día para otro, son bastante amables y te evitas problemas en la aduana.
Lleva impresa la reserva del hotel, te la pedirán en la aduana y aunque  la espera en el control policial es un poco rollo si vas con niñ@s, es lo que hay.
Nada más pasar el control de policía, cuando vas en busca del autobús que te lleva al centro, no te asustes si te asalta algún buen hombre para ofrecerte su furgoneta, el autobús que creías haber contratado es algo parecido a la ford transit de toda la vida. Nos hizo mucha gracia que junto a las furgonetas había una banda de música que lo daba todo para recibir o despedir a l@s visitantes, sólo tocan cuando ven gente. 

Nosotros pensábamos que el supuesto autobús iba pasando por los distintos hoteles para ir soltando turistas, pero no, a tod@s los deja y recoge en el mismo sitio, la iglesia de San Isaac. Así que nada más bajar cruzamos la calle y contratamos el verdadero autobús turístico que te lleva por los sitios más emblemáticos de la ciudad. Nunca antes me había subido en uno de estos con la manada, pero dado que sólo teníamos dos días, no había tiempo que perder. No aceptan tarjetas sólo pago en efectivo y como en museos y demás atracciones los menores de 7 años son gratis.
A los cachorros les encantó la experiencia del autobús, fueron muy entretenidos con las historias que les contaban y casi me da un pasmo cuando descubrí que uno de los tres cachorros iba escuchando la información en finlandés (¡AHHHHH! le estamos perdiendo). No sé si les gustó realmente la experiencia del bus o... que como nos conocen, saben que nos ponemos a andar y no paramos, eran conscientes de la cantidad de kilómetros que se estaban ahorrando.
El tiempo estaba variable, lo mismo hacía sol que nos cayó un chaparrón como pocos en nuestra vida, menos mal que no hacía frío. Llegamos al hotel calados como sopas, con las zapatillas haciendo gorgoritos de la cantidad de agua y nos dio un ataque de risa cuando el medianillo, antes de entrar al hotel tuvo la ocurrencia de vaciar el agua de la zapatilla, como en los chistes.

El Hotel Aston está en una perpendicular de la avenida Nevskj. Las habitaciones son pequeñas pero tienen todo lo necesario y más. Eso sí, si llevas mucho equipaje intenta que no te den en la 6ª planta, hasta allí no llega el ascensor.
El desayuno buenísimo y a parte del buffet te cocinan a la carta y a las 17.00 agasajan a l@s huéspedes con un cafelito merienda, lo que en Finlandia llamarían café+pulla. Nos pilló de sorpresa y los pollos lo disfrutaron más que los zares, jeje. Estación de metro más cercana es Vladimirskaya.


Para mi sorpresa, excepto momentos puntuales como la entrada a la iglesia de la Sangre Derramada, a los pollos la ciudad les ha gustado casi tanto como a nosotros, después de haber escuchado toda la información del autobús iban mucho más atentos a todo, se reían de muchas de las cosas que contaban, pero estaban bastante más receptivos a nuestras historias y sobre todo les tenía fascinados toda la historia en general: la vida de de los zares, la revolución, la guerra fría y seguir la huella de Anastasia. ¡Cómo me gusta verles así!.

Lo que habría disfrutado su abuela viéndoles revolver en los mercadillos y lo que se habría reído el abuelo viéndoles elegir chapas en los puestecillos como hace más de 25 años hiciese su madre -la que suscribe- en Praga o Berlín (eso sí, debo reconocer que las de antaño, y no es por hablar
como mi abuela, eran de mejor calidad, de hecho aún sobreviven intactas pegadas a mi cazadora, aquellas, al menos, eran de hojalata y no como estas que son de plásticurri y que no han durado ni dos asaltos).

Sobre la ciudad:
En San Petersburgo todo es a lo grande. Cuando Pedro el Grande decidió levantar la ciudad, que hoy es patrimonio de la humanidad, sobre un pantanal, en el delta del río Neva; supongo que más de uno pensarían que era un loco, aunque por supuesto nadie se atreviese a decírselo. Pero no hay que atribuir todo el mérito a Pedro el Grande, si hablamos de San Peresburgo, no podemos olvidarnos del nombre de Catalina II, Isabel Petronova, Ana Ivanovna y otras princesas.
Su fundación tenía tanto fines comerciales, aprovechando el río se podían establecer nuevos lazos comerciales con Europa, como militares, creando una flota que pusiese competir con los navíos suecos. No en Vano entre ambos países se han estado disputando Finlandia durante los últimos siglos.

 Pedro quiso hacer en San Petersburgo una copia resumen de lo mejor que existía en el resto de Europa hasta el momento, por eso se trajo a los mejores arquitectos, diseñadores y constructores de la época para poner en marcha la maquinaria. Talaron árboles, todos los que se encontraban a su paso, porque todo lo que construían se les hundía en el fango. Dejaron los bosques de la zona literalmente pelaos. Las primeras casas se construían de madera, a imagen y semejanza de las holandesas, después pasaron a construir con piedra y cuando en las épocas de escasez el resto del país se moría de hambre, San Petersburgo era la única ciudad de todo el país en la que se podía seguir construyendo con piedra.
Como decía, Pedro quería construir en San Petersburgo todo lo que había visto en el resto de Europa, pero lo quería todo A LO GRANDE. Si se había enamorado de Versalles, en San Peterburgo debía haber un palacio parecido pero más grande. Que se enamoraba de las puertas del baptisterio de Pisa, pues para San Petersburgo parecidas (San Isaac) pero a lo bestia, que ellos tienen museos, pues toma Ermitage.... 

y así un suma y sigue que han hecho de San Petersburgo lo que vemos hoy, una ciudad de palacios y palacetes, de lujo y de detalles, de zares y príncipes, de fiestas y bailes, pero también el lugar en el que estalló la revolución que cambiaría el mundo.
En nuestra apretada agenda, nada más llegar a la catedral de San Isaac nos montamos en el autobús turístico. Eran las 8 de la mañana, la ciudad estaba bastante tranquila y fue un gustazo poder ver como se iba despertando la Avenida Nevskij. Qué diferente se ve desierta a las 8.00 de la mañana, a tope a eso de de las tres de la tarde o cuando ya ha caído la noche. Desde el bus el padre de las criaturas y la que suscribe fuimos planificando lo que iba a ser nuestro primer día. 
Y como nos la recorrimos practicamente entera vimos desde el Almirantazgo hasta el Monasterio de Alexander Nevskij, pasando por la Catedral de Kazán, la pastelería Sever (donde antaño compraban los zares) y la estación Moscú, entre teatros palacetes, canales, puentes y comercios varios. (Nota, el autobús sólo te lleva hasta la estación Moscú, no llega hasta el monasterio, es media hora andando desde la estación y siguiendo la avenida).














 Qué vimos, más o menos.....

 Iglesia de san Isaac, cuyo interior más que una iglesia parece un palacio barroco. Esta es la iglesia que se apoya sobre 24.000 troncos de árbol clavados en el suelo y se hundió varias veces antes de terminar su construcción. Si quieres subir a disfrutar de las vistas desde la cúpula, toma antes un bocata que te de fuerzas para hacer frente a los 562 escalones.
Lo que más les gustó a los pollos del lugar fue el cartel que indicaba las cajas, así de simples somos, para qué fijarse en las columnas majestuosas, la escalinata o la cúpula, habiendo un cartel en el que se lee claramente Kacca, sólo por poderse reír a sus anchas y poder seguir con la broma el resto del día, ya les había merecido la pena la visita.




















La Iglesia de la Sangre Derramada, impresionante por dentro y por fuera. Los pollos la vieron algo inquietos porque ya habían visto unos puestecillos bastante apetitosos algunos y unos animalejos de esos que te ponen en el hombro y sonríes para la foto el otro.
La iglesia fue construida en memoria al zar Alejandro I, que sufrió un atentado que le costó la vida en ese mismo lugar, en el interior de la iglesia han dejado intacto el trozo de calzada donde se produjo el ataque hace casi 200 años.
Pasamos varias veces por la plaza del Ermitage (donde comenzó la Revolución de 1917), donde se encuentra tanto el Palacio de Invierno como el arco del triunfo (que simboliza la victoria sobre las tropas napoleónicas en 1812), del arco salen en alas dos edificios semicirculares. En el centro de la plaza está la columna de Alejandro y en la plaza verás turistas y más turistas, lugareñ@s disfrazad@s de época a la caza de turista (foto = x rublos) y calesas que te llevan de paseo por un módico precio que no quise ni preguntar.
Vimos la mezquita, por fuera, estaba en obras.
Con el autobús pasamos por la calle de los millonarios con los palacetes a la vista, pero a pié sólo la recorrimos a tramos, y a veces por confusión. 

Sobre puentes y canales, mejor no digo nada, porque pasamos por tropecientos sería incapaz de recordar los nombre, pues ni siquiera los apunté en su momento, sólo recuerdo los de entrada y salida a la fortaleza. Callejeamos por aquí y por allá y había muchas cosas que nos iban sorprendiendo a nuestro paso.
 
La Fortaleza de San Pedro y San Pablo, donde se construyeron los primeros edificios de la ciudad, aquí empezó todo. Está sobre una Isla cruzando el puente, aunque la manera más cómoda de llegar es el metro (Gor´kovskaja). Nosotros cruzamos a la isla Vasilievski y desde ahí por el puente Birzhevoi. Salimos de la fortaleza por el puente de la Trinidad.
El objetivo principal de la fortaleza era defensa del Báltico, aquí se construyeron los primeros edificios públicos de la ciudad: prisión, catedral y cuartel. Aquí puedes ver: La puerta de San Juan, varios edificios que actualmente son museos y la catedral de San Pedro y San Pablo donde destaca su cúpula dorada y sobre todo la finísima aguja que sostienen una esfera y sobre la esfera hay un ángel con una cruz. Desde abajo parece muy fina, supongo que no lo será tanto. Aquí se encuentra la cárcel más famosa (y no por sus buenas costumbres) del país
 A los pequeños, cosas de la vida, lo que más les gustó de este paseo fue el museo al aire libre de figuras hechas con arena de playa que había cerca de los bastiones.

El segundo día, dedicamos gran parte de la mañana a pasear por los alrededores del hotel, así descubrimos el mercado de productos del Cáucaso, la iglesia de San Vladimir y desde ahí paseando hasta la estación Moscú vimos bastantes edificios modernistas que nos recordaban a los de la capital Finladesa. 





 


 

El Ermitage, pasamos porque había que verlo, aún a sabiendas de que los pollos corrían el resto de petar y de que en tres horas no íbamos a ver practicamente nada; pero era la manera de poder ver palacio y pinacoteca (más resto de ornamentos) todo en uno. Sacamos la entrada en unos cajeros a la entrada del museo y no tuvimos que esperar para entrar. 
Debes dejar mochilas y abrigos en la taquilla (es donde más se tarda) y menores de 7 años no pagan entrada, aún así necesitan el equivalente para pasar los torniquetes, para conseguirlo vas a la taquilla que encontrarás pasada la puerta de entrada del edificio, antes de llegar a taquilla/ropero. 
Estuvimos paseando por el palacio durante algo más de tres horas, así que podemos decir que hemos estado allí, pero no que lo hemos visto. Decidimos tomarlo con calma y pasear para disfrutar lo que nos diese tiempo, cada cual prestando atención a lo que más le interesase. Cuando por casualidad llegábamos a alguna sala que al padre de las criaturas o a la que suscribe le resultaba más interesante, los pollos aprovechaban para descansar a sus anchas. Mostraron más interés del que pensábamos, aunque no voy a mentir, también tuvieron sus momentos de "cuando nos vamos...", "cuanto falta....", "menudo rollo de sitio", momento en el que había que aprovechar para hacer alguna tontería o contar alguna batallita, agotador, jeje.
Como medio de transporte, el metro es barato (repito, menores de 7 años gratis) y las estaciones son bonitas, es muy profundo (uno de los más profundos del mundo) y está decorado con mosaicos que son verdaderas obras de arte. 
También están los autobuses urbanos (que no utilizamos) y los taxis que me sorprendieron por su color, demasiado parecidos a los de una de las ciudades más conocidas de su peor enemigo. 

La gente nos pareció amable y muy sonriente, la gente mayor sonreía mucho a los niñ@s y les decían un montón de cosas en ruso de las que no entendíamos ni jota, ya nos podían estar poniendo verdes que nosotros... ni mu. 
El último día, después de comer y antes de subir al autobús que nos llevaría de nuevo al puerto aprovechamos para pasear entre canales y callejuelas, siguiendo el canal Griboiédov y culebreando hasta San Isaac

 







Como dato significativo, vimos muy pocos perros paseando por la ciudad y casi ningún niñ@, ¿les tendrán escondidos?, es que por no ver niñ@s... ni en el barco (turistas) ni en la ciudad (locales), todo un misterio por resolver.