martes, 7 de octubre de 2014

Porque nos gusta leer.

El otro día Sanna y   su manada tuvieron la suerte de ir a la biblioteca de Paloka, muy cerca de Jyväskylä (Palokan kirjasto). Es un paraíso para los libros, para humanos pequeños y grandes y hasta para los muñecos y juguetes que residen en el lugar.
En general, las bibliotecas que hemos visitado hasta la fecha están acondicionadas para ir con menores, tienen a su alcance todo lo que necesitan y lo pueden coger y dejar en su sitio sin miedo a ser regañados. Tienen espacios diseñados sólo para los cachorros humanos.
Una de las cosas que más me gusta es la sensación de libertad, nadie mira a los pollos si se descuidan y hablan a volumen normal (cosa que pasa con frecuencia) sobre todo si tenemos en cuenta que lo que para mis pollos es volumen normal suele superar el nivel de decibelios de la zona.
Otra cosa que me gusta, no sé si más que la anterior, es el poder encontrar libros como este, libros que si entrasen en casa "vía regalo" serían catalogados como "regalos trampa".
Es un libro sonoro. Cada página tiene un pájaro y si vas presionando las flechas puedes ir escuchando el canto real de cada uno, así hasta 177 . Por suerte se puede graduar el volúmen. Porque la primera vez que lo escuchas es bonito, la segunda interesante, la 58 empieza a ser cansino, después de la 45.673 llegan las pesadillas. Suerte que lo devolvemos la semana que viene.
El primogénito ya ha solicitado su tarjeta para poder sacar sus libros, y sus hermanos esperan con impaciencia para poder tener la suya.
Ya he hablado antes de las bibliotecas de Finlandia: muchas y bien equipadas; con grandes ventanales, y distintos ambientes de lectura; sofás como los de casa, sillas como en la oficina, mesitas como en la cafetería, cubículos como en las bibliotecas universitarias; también ha wifi, pero (al menos en la mía) tienes que pedir la contraseña.

Es cierto que hay muchas madres o padres con sus retoños (más madres que padres, todo hay que decirlo), es cierto que hay mucha gente mayor, pero adolescentes... de esos se ven pocos por la biblio.
Deduzco que van muchos niños y niñas porque algunas familias retrasan la escolarización de los cachorros hasta los 2, 3, 4, o 5 años; a los 6 casi todos van y a los 7 ya es obligatorio ir al cole. Los motivos de ese retraso los dejo para otro día. Así que la biblioteca es otra alternativa para hacer algo diferente, al igual que lo son las "avoin päiväkoti", lo que nosotros llamábamos "cole de pequeños"( espacios abiertos, de libre acceso, abiertos generalmente de 9.00 a 15.00, donde adultos hablan mientras pollos juegan).
Antes de vivir en Finlandia, jamás se me había ocurrido ir a una biblioteca con la manada, mis amigas en Madrid, Zaragoza y Barcelona si que iban con sus pollos, otras hacen uso del bibliobus; pero yo prefería el parque; cuando los pollos se cansaban de sus cuentos iban a renovar material a casa de sus primos. En cambio aquí, vamos mínimo una vez a la semana, ¿porqué ahora sí?, no lo sé, pero está dentro de la rutina semanal, y nos gusta, salimos del cole, vamos a la biblioteca y a la compra, todo del tirón; todos felices, cada cual con su nuevo libro y si es un día de mucho frío... pasamos allí la tarde jugando dos a las damas y dos al ajedrez; siempre me ganan.
La biblioteca que tenemos cerca de casa es modesta pero apañá, cubre nuestras necesidades con creces: nos provee de libros para los cachorros, películas (que suelen estar en inglés, finlandés, sueco y otro idioma opcional en función de quien la edite), juegos de mesa, libros para estudiar distintos idiomas, organizan clases de finlandés, y muchas actividades. Jeje, tienen hasta la revista HOLA, que llega puntualmente cada Jueves. Estoy más enterada ahora de la vida de Tita Cervera que cuando estaba en España.
No tenemos las instalaciones de la foto, pero tenemos unas sillas de los muumin muy cómodas.
La biblioteca que tenemos a 5 minutos en tren es mucho más grande (varias plantas), ahí tienes disfraces, juegos para la play, la X-box, la Wii y seguro que ha salido algo nuevo de lo que aún no me he enterado. La de Tikkurila es más grande todavía y de la que hablan en el artículo que enlazo a continuación aún no la conozco, pero iremos.
Este artículo  ha llegado a mi correo gracias a la abuela de cuatro cachorros de Barcelona, otra abuela patrulla que está muy atenta a todo lo que se diga y escriba sobre el país en el que viven sus polluelos. GRACIAS.





2 comentarios:

Maria Gasca dijo...

¡Yo quiero un libro de esos!
Seguro que les vienen genial. =)

FinlandiaNoEstaTanLejos dijo...

Mañana volvemos, ahora quieren otro igual pero de ranas. Jjj.
¡Pídeselo a los R.R.M.M!, que seguro que ya has empezado con la carta.

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