jueves, 31 de octubre de 2013

Kaamosmasennus

...aunque puede que os resulte más familiar el nombre de "trastorno afectivo estacional" o "depresión de invierno".
Aparece con más frecuenta en aquellos lugares con largos periodos de carencia de luz solar, se nota más a medida que nos alejamos del Ecuador, ya que la distinta duración del día y la noche (luz y oscuridad) se acentúa en función de la estación del año. Por eso, las personas residentes en los Países Nórdicos son más propensas a padecerla; no sólo afecta a Islandia, Noruega, Finlandia, Suecia o Dinamarca, también se ven afectados los y las residentes en Canadá y Estados Unidos, entre otros, aunque también influyen factores genéticos. No afecta a todas las etnias ni a ambos sexos por igual.
El Sol es fuente de vida y su carencia prolongada puede tener repercusiones para al salud. Influye en el funcionamiento de nuestro metabolismo, del sistema inmune y del endocrino. Puede provocar alteraciones del sueño, cansancio, irritabilidad, falta de atención y concentración, al igual que cambios en los hábitos alimentarios y de peso.
Fue Rosenthal el primero en definir este trastorno hace casi 30 años, aunque ya Hipócrates hablaba de la importancia de los cambios de estación para determinar algunas enfermedades.
Desde hace unos días se nota que las horas de luz son cada vez menos (ya os hablé de los reflectantes que lleva todo el mundo en la ropa) y la cosa irá a más hasta finales de diciembre, cuando, con el solsticio de invierno, los días vuelvan a ganar horas de luz. No será hasta la llegada de la Primavera cuando se note un cambio significativo.
La falta de luz y el frío hacen que la gente pase más tiempo en casa, y por eso ahora los centros comerciales hacen "su agosto" vendiendo todo tipo de lámparas y bombillas para engañar e nuestro metabolismo. Se utilizan como preventivo y tratamiento, para lo que se conoce como "fototerapia" o "terapia de luz"; en función del tipo de lámpara y/o bombilla varía el tiempo de exposición conveniente. Yo no sé si son buenas o no, y me dan un poco de yuyu por desconocimiento del tema, me da miedo que puedan desprender algún tipo de ondas o yo que sé ...y al final "sea peor el remedio que la enfermedad", me da miedo que tenga efectos secundarios. ¿Cómo me voy a poner delante de una lámpara que irradia una luz potentísima blanca que ciega la vista?,¡si ni siquiera tengo microondas!, y he empezado a usar teléfono móvil hace menos de 10 meses!, y lo que es peor ¿cómo voy a exponer a mis cachorros?. Lo de las bombillas como las de los acuarios tampoco me inspira confianza, los peces no tiene fama de ser muy listos y no estoy como para jugármela con la única neurona que sobrevive a duras penas.
Así que de momento seguiremos las instrucciones del periódico: ejercicio físico, regular la alimentación, quedar con amigos y no perder los buenos hábitos de sueño. Lo de las lámparas y bombillas aún me lo estoy pensando, pero consejos y advertencias serán bien recibidos, las risas de quien se quiera reír de mi ignorancia también, jejeje, de eso que no falte. ¡Qué tiempos aquellos en los que necesitábamos un estor extra opaco para que los niños pudiesen dormir en las noches «casi blancas» por el exceso de luz exterior!. Ya ha venido PACO con las rebajas.

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1 comentarios:

Maria Gasca dijo...

Existe lo mismo pero en enero. después de las vacaciones de invierno. Se llama 'Blue Monday', inventado por los americanos. Es el primer día de mal tiempo, o en el que el cielo está nublado del año. Suele ser el tercer lunes del mes de enero. Se llama así por ser el día más depresivo del año... Efectos de la luz sobre nuestro organismo... Ya sabes como es.
Todo se debe a nuestra glándula pineal, la encargada de sintetizar la Melatonina, que es como la llamamos comunmente: la hormona del sueño.

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