jueves, 14 de mayo de 2015

El cole de Finlandia

¡Qué nerviosillo se levantó ayer mi medianillo! es que al pobre se le nota en la cara. Dice que va tranquilo, pero no dice ni una palabra, no le salen. Así que así, en absoluto silencio fuimos ayer los dos junticos al cole a conocer a su profesora para el curso que viene y a quienes serán sus compañeros y compañeras.
No sé si es oficialmente el mismo día en todo el país, pero sí que lo fue ayer en toda Vantaa, el día 13 de Mayo fue el día elegido para que los y las nacidas en 2008 tuviesen su primer contacto con la educación obligatoria.
Al igual que el año pasado nos citaron en el polideportivo y allí fueron agrupando al alumnado. Este año no nos dejaron entrar a los adultos en el aula, pero hicieron básicamente lo mismo que el año pasado: algún ejercicio básico, para ver el nivel de cada cual, les asignaron un padrino/madrina dos años mayor para que les enseñase los entresijos del colegio y comieron en el comedor escolar por primera vez con su bandeja. Una de las cosas que más impresionó a mi medianillo fue lo de la máquina de leche, y la posibilidad de poder echarse tooooda la que quiera.
Como novedad, parece que el año que viene van a cambiar los libros de pikumetsä que habían estado trabajando hasta la fecha por otros con nuevos personajes.
Salió contento y muy animado, ahora sólo queda esperar un par de mesecillos y a ver como nos organizamos el padre de las criaturas y yo para cuadrar los horarios de los tres cachorros, miedito me da. Espero que al mayor le vayan aumentando progresivamente las horas de clase, porque lo de que los viernes tenga sólo dos horas de cole, me parece un cachondeo.

Y ya que estamos con el tema, voy a hacer un resumencillo de lo que ha sido la experiencia del primogénito en su primer año.
Para él ha sido buena, está contento; ha hecho amigos y amigas nuevas y ha aprendido muchas cosas.
El método no tienen nada que ver con el que yo conocía o con el que yo viví en mis propias carnes: nada de exámenes, pocos deberes, mucho tiempo libre y mucha interacción alumnado/profesorado. FELIZ, más que una perdiz.
En cuanto a mi balance como madre, he echado de menos tener más contacto con la profesora de mi hijo. Es cierto que ella cada día mandaba uno o varios mensajes en los que informaba de los deberes, nuevas líneas de actuación, excursiones o cualquier otro tipo de notificación. Es cierto que siempre ha contestado en menos de 24 horas a cualquiera de nuestras dudas, pero yo echo de menos el contacto cara a cara. También me ha sido difícil coordinar horarios laborales con los escolares, y hemos tenido que estar haciendo puzzles semanales para poder cuadrar algunos días. Me sorprendió enormemente que tuviese tan pocas horas lectivas semanales. Me ha gustado la manera de trabajar algunos temas, con talleres y mucha práctica más que memorizando. El pollo está feliz, que es lo que importa. Pero yo soy bastante crítica porque me cuesta cambiar el chip.
Como la mayoría de los días, la criatura termina el colegio a las 12.00, ha sido necesario apuntarle a lo que aquí llaman iltäpäiväkerho. Esa palabreja, viene a significar que es un espacio al que van los cachorros hasta que los adultos les van a buscar (eso solo pasa el primer mes), luego los pollos una vez llega la hora se van andando a casa.
Lo que hacen básicamente en el iltäpäiväkerho es: primero hacer los pocos deberes que les ha mandado la profe por la mañana, luego meriendan, y el resto del tiempo es básicamente jugar. Los martes además de jugar hacen un poco de gimnasia, los miércoles están una hora jugando en el ordenador, y los viernes les suelen poner una peli. Yo le tengo apuntado porque no me queda más remedio, pero el pasotismo y descontrol de las cuidadoras me tiene bastante flipada, pero ya está terminando el curso y prefiero no calentarme. A este servicio de la tarde se apuntan generalmente alumnos y alumnas del primer curso(7/8 años), si quedan plazas también de segundo (8/9 años). Más allá de los 10 sería impensable

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2 comentarios:

De oeste a este ( y viceversa) dijo...

Felicidades por la nueva etapa!

Susana Gasca Escorial dijo...

¡Gracias! Ya te contaré.

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