lunes, 25 de noviembre de 2013

Senaatin Tori

En Senaatin Tori, a las l3.30. Ese era el lugar y la hora en el que pensábamos que aparecería el famoso Papá Noel.
Y una vez más nos hemos equivocado. A esa hora en la plaza estábamos cuatro monos, algún que otro puesto navideño, el de las salchichas, el tiovivo y nosotros.
Ante tal espectación no nos ha resultado nada complicado ponernos en primera fila. Desde allí, los cachorros observaban asombrados el gran número de elfos que iban tomando las escaleras, estaban por todas partes, los cachorros no salían de su asombro, rojos y verdes. A uno de ellos le ha salido del alma decir "mamá, creo que estoy soñando, mira cuantos, están por todas partes". Jejejeje, misión cumplida, aún permanece la magia.




Han decidido que los elfos rojos son los ayudantes de regalos, y que los verdes son los que espían en las casas, los ojos y orejas de papá Noel en todas las partes del mundo.
Aunque me gusta más la versión de mi cuñada, que afirma que los elfos son todos los habitantes nativos de la ciudad y el público somos los turistas, jajaja; a lo que yo añado, de mi propia cosecha, que aquellas personas que participen seguro que tienen una bonificación en la declaración de la renta.
Han tardado un rato en colocarse en las escaleras, han cantado algún  villancico, y como a las 14.30 estábamos pelaicos de frío, hemos salido de la plaza para dar una vuelta. En ese momento hemos visto que andábamos a contracorriente y que la plaza empezaba a tener el ánimo que la ocasión merecía. A falta de villancicos a todo volumen y venta de panderetas.
A las 15.00 han procedido al encendido oficial del árbol, nos lo hemos perdido porque estábamos patinando en la pista de hielo, ha sido peor el remedio que la enfermedad, nos hemos salido del Senaati Tori para congelarnos en el hielo, porque los adultos dejábamos de sentir los dedos de los pies mientras algunos de los cachorros se defendían sobre la pista helada. Después de una hora   hemos vuelto a la plaza, otra vez a contracorriente, porque como ya habían encendido el árbol parecía que no había más que ver.¡Qué disgusto! si todo el mundo se iba.... sería que Papá Noel ya habría hecho su aparición. Pues no, hemos llegado justo cuando aparecía en su trineo, tirado por un caballo, nos ha tocado correr un rato para darle la carta en persona, pero lo hemos conseguido, no hay foto del momento, pero la carta la ha entregado el mismísimo benjamín de la familia al auténtico Joulupukki.
Había un simulacro de procesión, donde han desfilado elfos, cantores de híspanis (en castellano), un montón de mínis con cuernos de reno y esta especie de hadas luminosas que a mi me recordaban a cierto capítulo de Modern Family.
Exhaustos, congelados, pero satisfechos, hemos emprendido el camino de regreso a casa.

Nota aclaratoria: cuando digo contracorriente, me refiero estrictamente a eso, no hablo de la existencia de marea humana ni nada, se podía andar con bastante soltura. de momento las aglomeraciones son relativas.
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