miércoles, 28 de agosto de 2013


Je, je, intentando volver a la rutina hoy he llevado a los cachorros al cole (hasta ahora lo hacía hermana 6, mañana su padre y la próxima semana será la abuela, así que de rutina nada de nada). Van tan contentos, ya se sienten como en casa. Están tan panchos que el otro día me sorprendieron pidiendo el chándal del uniforme del cole de Madrid. Y ahora es cuando la gente se pregunta, ¿y por qué te has llevado los uniformes a Finlandia?. la respuesta es sencilla: trasladamos la casa entera, e-n-t-e-r-a; al principio hice selección, pero la paciencia duró poco, sólo el primer armario, y así nos ha pasado, que han aparecido chupetes sin estrenar (sólo los usó el mayor, lo que significa que llevaban más de cuatro años muertos de risa en un cajón). 


Los cachorros ya han empezado las clases de refuerzo de finés: al mayor le dan una hora diaria (mientras el resto duerme la siesta), al segundo media hora de refuerzo y la otra media de siesta, y con el pequeño aún no toca, pero sin clases de refuerzo estoy segura de que nos adelantará a la familia al completo. El pequeño, de momento, se conforma con cantar las 24 horas del día y digo 24 porque canta desde que se despierta hasta que se acuesta y a veces también dormido.

Hoy ha tocado miércoles de bosque. Han visto ranas y ratones de campo; me han llenado la casa de bellotas verdes.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Me gusta el positivismo que irradias ante semejante cambio de vida.
Aitziber

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